SEPARACIÓN Y DIVORCIO

“Quiero romper, pero tengo miedo de las consecuencias".
"Después de 30 años de matrimonio, tengo la sensación de que todo se desmorona".
"Toda mi vida me he dedicado solo a mi familia y ahora siento un gran vacío, he perdido la autoestima y la ilusión".
"No me atrevo a decirle que ya no lo amo".
“Se que hay otra persona en su vida y no sé qué hacer, me invaden la rabia y la tristeza”.
"No soy capaz de pasar página y rehacer mi vida”.
“Sigo enganchado a esta relación aunque sé que me hace daño".
"Tengo miedo de perder el cariño de mis hijos por el divorcio".
"Quiero separarme como amigos, pero mi pareja me ha jurado la guerra”.

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¿Quieres que sea diferente?

Cuando una pareja se separa, hay un cúmulo de emociones en ambas partes. Además del dolor, la ira y la desilusión, siempre hay un sentimiento de fracaso y de culpa. Sin embargo, nadie ha fallado cuando, al final de una relación, se hace evidente que ya no existe un futuro común y que hay que tomar caminos separados. En este caso, se trata de trabajar la aceptación de lo que es.

A menudo han ido surgiendo muros invisibles, a veces también visibles, insuperables. Cada conversación termina en una disputa, se echan en cara los mismos reproches una y otra vez, la distancia entre ambos ha ido creciendo y apenas quedan resquicios para volver a ser felices.

Muchas personas luchan con la pregunta “¿Debo separarme?” Y aparece el miedo a estar solo, a perder el afecto de sus hijos, el temor a las consecuencias financieras y sociales, o a que la decisión pueda ser “errónea”. Pero no hay decisiones correctas e incorrectas. Las personas que toman sus decisiones con honestidad y coraje, afrontan la realidad, aceptan las cosas como son y, a pesar del dolor, son capaces de sacar lo mejor de cada situación, son personas que crecen y maduran a partir de sus experiencias. En este sentido, cada decisión que tomen será la correcta.

Hay ayuda para la toma de decisiones. Hay respuestas a las muchas preguntas que surgen en esta situación.

Os acompaño y apoyo tanto ante una situación crítica en vuestra relación, como para enfrentaros al proceso de una separación o divorcio, con cercanía y profesionalidad para encontrar soluciones bien a un futuro con caminos separados o bien para intentar caminar juntos de nuevo.

Y hay un camino que hace posible separarse con respeto y gratitud…

Si vosotros, ambos, estáis dispuestos a seguirlo.